En momentos de caos, el cuerpo responde activando el sistema de alarma que permite la lucha y la fuga.
A menudo, son los pensamientos los que nos generan ansiedad y la inmovilidad corporal no ayuda a liberar el cortisol y la adrenalina que se han generado.
Esta secuencia moviliza al cuerpo en diferentes etapas. Cada movimiento aporta un fin concreto que va conduciendo el cuerpo de la agitación y el malestar hacia la seguridad y la calma.